21.7.09

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Notaba un nauseabundo hedor de cloaca justo antes de que llegases.
El perro del vecino mordisqueó de forma estridente un muñeco de goma.
El muñeco eras tú,
te oí llegar.

Esperando que llegaras jugué conmigo mismo a juegos de palabras,
demasiada ventaja para mí
no seré nunca parcial (menos aún si salgo perjudicado).

Y, por si no llegabas nunca,
comencé a plantearme su debía esperarte más tiempo.
O llegabas enseguida
o no podría seguir aguantando aquel pútrido olor.

LLEGASTE justo en el momento en que mis piernas retomaban el camino a casa,
un vistazo desesperado volviendo la cara atrás
(como ocurre siempre siempre siempre y siempre sin éxito)
me hizo creer que te acercabas apresurada.
No es.
Sí es.
Creo que sí es.
Es.

Es es es bien es es llegó.

Empezaron entonces a limpiarse solas las alcantarillas,
rezumando perfume que alumbraba las calles.

2 comentarios:

  1. niño... tú sí que eres grande.

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  2. Anónimo5/9/09 10:56

    Un buen escritor escribe grandes cosas con palabras pequeñas; a diferencia de un mal escritor, que escribe cosas insignificantes con palabras grandiosas (Ernesto Sábato)

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